Una lectura lógica del acting-out
“Cuando allí interviene el corte, eso es entonces lo que se llama acting-out”1; Lacan presenta esta idea en medio de su interrogación por lo que implica la subjetivación del sexo en términos lógicos.
La “enseñanza lógica del sexo”, según Miller, es lógica cuando ordena el goce. Mientras que la falta se inscribe con el significante, el goce es un resto imposible de significar.
La lógica del fantasma es una anticipación, hay una precisión para detenerse: “el acto es un significante que se repite”2; referencia sostenida en el pensamiento de que el acto sexual se presenta como un significante y en tanto tal “repite algo” imposible de inscribirse, determinado por lo real.
Dialéctica de la pulsión: alienación
El concepto lacaniano de alienación es un elemento que no proviene de la clínica freudiana, introduce “lo que toca a la entrada en el inconsciente”3. Para ello Lacan, en Los cuatro conceptos…se detiene en lo que se produce en el campo del sujeto y el Otro, y en esta vía la pulsión parcial es la representante de las consecuencias de la sexualidad en el inconsciente. Es por ello que recurre a la falta, como operador inconsciente donde se instaura la sexualidad en el sujeto.
Es la razón por la que se sitúa, a esta altura, la superposición de dos faltas: una simbólica y otra real anterior. De este modo, a la relación del sujeto con el Otro –en tanto borde– se corresponden dos operaciones.
En la articulación del fantasma, en el vel, se encuentra un borde funcionando4. De esta manera, topológicamente, la mitad inferior del rombo ubica la primera operación, la alienación, la que funda al sujeto, un “vel que condena”5 a una elección. Es una operación fundante, la interpretación analítica reúne, por su eficacia, ese sin salida entre el ser –el sujeto– y el sentido –el Otro–. La interpretación, entonces, apunta a reducir los significantes a su sin-sentido, para encontrar aquellos significantes determinados por lo real.
La segunda operación determinada por la separación, en cambio, es situada en esa misma “lúnula”6, en esa misma hiancia. Si en la alineación queda ubicada la interpretación como paradigmática, en la separación queda situada la transferencia. Aquí es donde se superponen las dos faltas, una cubre a la otra bajo la lógica de una temporalidad particular: “la falta generada en el tiempo precedente sirve para responder a la falta suscitada por el tiempo siguiente”7. Lo que no pasa desapercibido en esta lógica, es el objeto a por su valor de resto no significantizable.
Un año antes a este Seminario, el concepto de la angustia lo anticipó. Miller lo subraya cuando establece que es la elaboración de una falta irreductible al significante, “una estructura no significante de la falta, que pasa por la topología y que despeja un estatuto inédito del cuerpo”8.
Repetición de goce
Años más tarde, en La lógica del fantasma, el Otro pasa al estatuto de cuerpo; allí se vuelve a leer sobre la alienación, esta vez presentada según la alternancia de dos direcciones diferentes; operaciones que conducen a dos elementos. El primero por el Yo no pienso, por su diferencia con lo que no se puede elegir, precisado en un Yo no soy que “opone y une al núcleo inconsciente”9.
De este modo, la repetición equivalente al acto quedará situada por los dos estatus del sujeto: el Yo de la alienación por su sesgo imaginario y, por otro, “la conjunción Inconsciente-No soy”10, que solo es alcanzada por el análisis.
Lacan es claro, la repetición “solo la permite el efecto de retroacción”11, y esto se debe al significante, razón por la que se detiene sobre el elemento imposible de elegir en la alienación, en lo que queda por fuera del campo significante.
Por eso esta parte de la alienación queda subrayada junto a la idea de eliminación, “en el sentido estricto” como “hacia fuera de un umbral”12, como eliminación del Otro, indicando el campo del sin-sentido.
El esquema del cuadrángulo de la repetición es propuesto para demostrar el estatuto del acto. El pasaje al acto cumple su función con la repetición, mientras la sublimación cumple su función en la relación al acting-out, en tanto revela la verdad del síntoma como “una opacidad subjetiva”13.
La sublimación enseña que hay un tipo de satisfacción que se rencuentra sin “ninguna transformación, desplazamiento, escape, represión, reacción, o defensa”14. A mi entender, el lugar de penumbra, opacidad subjetiva, quedará definido por lo real y la satisfacción de la repetición como su velo15.
¿Qué destino analítico darle a este esquema? Encuentro una respuesta en Sutilezas analíticas: “una cadena significante siempre tiene una doble consecuencia (por un lado, un efecto de sentido y, por otro, un producto de goce)”16.
Para concluir, esto lleva implícito un interrogante clínico, acaso el acting-out, en su versión lógica, ¿anuncia un tipo de rechazo del inconsciente real? Se lo puede pensar como una forma de rechazo, se podría decir que sí, cuando conseguimos desplazar el estatuto del Otro del sentido al Otro en su valor de cuerpo.
Débora Nitzcaner
Notas:
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Lacan, Jacques. El Seminario, libro 14, La lógica del fantasma. Paidós, Buenos Aires, 2023, p. 161. ↑
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Ibíd., 172. ↑
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Lacan, Jacques. El Seminario, libro 11, Los cuatro conceptos fundamentales del inconsciente. Paidós, Buenos Aires, 1992, p. 212. ↑
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Ibíd., p. 217. ↑
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Ibíd., p. 218. ↑
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Ibíd., p. 221. ↑
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Ibíd., p. 223. ↑
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Miller, Jacques-Alain. La angustia lacaniana. Paidós, Buenos Aires, 2007, p. 34. ↑
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Lacan, Jacques. El Seminario, libro 14, la lógica del fantasma. Op.cit., p. 158. ↑
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Ibíd., p. 161. ↑
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Ibíd., p. 159. ↑
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Ibíd., p. 165. ↑
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Ibíd., p. 166. ↑
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Ibíd., p. 171. ↑
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Ibíd., p. 170. ↑
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Miller, Jacques-Alain. Sutilezas analíticas. Paidós, Buenos Aires, 2011, p. 16. ↑