CÁRTELES EXPRÉS

Invitación a la cartelización

El cártel es un dispositivo de trabajo original propuesto por Lacan, tanto a aquellos que practican el psicoanálisis lacaniano como a cualquiera que desee estudiarlo. Los que constituyen un cártel se eligen con un proyecto común de trabajo a partir del cual cada uno recortará un aspecto o cuestión. El número de participantes, llamados "cartelizantes", suele ser 4 + 1.

Hay una modalidad de cártel llamada cártel exprés, de breve duración y surgido para producir un trabajo sobre un tema concreto que se disuelve cuando ese objetivo se cumple.

Les invitamos a constituir cárteles exprés alrededor del tema que convoca la Jornada.

El tema El acto a-tiempo. Clínica de las consecuencias es amplio y con diferentes ángulos, cada uno puede encontrar un punto de interés y de estudio. Se pueden encontrar los 7 ejes de trabajo en la página del Argumento de las XXIV JELP.

Es la opción más adecuada para orientarse y acercarse a las XXIV Jornadas.

Velada presentación XXIV Jornadas ELP, 12 de mayo de 2025.

Cártel y acto, ¿algo en común?

Buenas noches queridos colegas, me toca decir algo en relación con los cárteles. Soy la última de esta serie de intervenciones y pensé que no conviene repetir lo que ya seguramente habéis leído y escuchado en vuestras Sedes: hubo una invitación a la cartelización y algunos de vosotros ya habéis respondido.

Sin embargo, quiero brevemente decir algo sobre qué hay, si es posible, entre el acto y el cártel.

En primer lugar, hay una apuesta, con mayor o menor cálculo entre uno y otro, pero apuesta al fin. ¿Qué tienen en común estas apuestas? En ambos casos de lo que se trata es de obtener algo a partir de un trabajo.

En un psicoanálisis, el analizante trabaja. En el cártel, los cartelizantes trabajan. Como decía Lacan: la Escuela es para trabajar, no para recibir. Me gusta esa frase porque condensa en pocas palabras lo esencial del concepto. Todos trabajamos, no recibimos nada, pero sí podemos obtener algo. Como ocurre a partir del acto, si lo hay, algo ocurre irremediablemente.

¿De qué se trata ese obtener? ¿Es ganancia? Sólo podría ser que sí, si tenemos en cuenta que sí o sí, tiene que haber pérdida primero. Es esa lógica que Lacan enseñó en la cual en tanto hay agujero podrá haber producto.

No había pensado antes la relación entre cártel y acto, y dándole vueltas, se me ocurrió enlistar lo que encontré. De eso surgió la idea, un tanto arriesgada, de que la apuesta en ambos casos supone un trabajo e incluye eso subversivo que es del psicoanálisis mismo, una apuesta que se sostiene sólo si hay algo del orden de la transmisión y de la formación, y puede tener valor de acto.

En resumen: trabajo, subversión, transmisión, formación, acto. Son 4 + 1.

Permítanme hacer esta maniobra lúdica más que teórica, la cual no tiene más finalidad que provocar… después de todo, en el cártel se trata de elaboraciones provocadas. En este juego, no se puede dudar de que la idea de trabajo que sustenta al cártel, un trabajo no sin los otros, es esencialmente lo que Lacan atribuye a la Escuela, es el principio subversivo de la Escuela: la formación del analista. Formación sustentada en un trabajo, el analítico, que, así como en el cártel, la formación no se produce a través de una enseñanza si no a través de un trabajo.

Para ir finalizando esta pequeña intervención quiero recordar algo que Lacan dice sobre la transferencia: es la vía de transmisión, una transmisión que va de uno en uno, y que, por tanto, nos permite decir que en la transferencia de trabajo hay un pase, un pase al trabajo.

Entonces, el acto y el cártel comparten la idea de hallazgo, también de sorpresa, y sobre todo la de efecto de formación.

En ambos casos, se trata de una apuesta siempre a renovar.

Muchas gracias a todos, nos ponemos al trabajo!

Patricia Heffes