Entradas de Rocío Cid
«Saber escuchar es un arte»
Con esta frase, escrita en una de sus paredes principales, la Peña Juan Breva recibe a todo aquel aficionado que, llamado por pura curiosidad o por interés genuino, se aventura a sumergirse en el apasionante universo del flamenco.
Ubicada en pleno centro histórico de Málaga, su fundación data de 1958. Desde entonces, organizan recitales, conferencias, festivales, moragas, berzas e incluso editan una revista llamada Bandolá.

Los socios que la componen, con su junta directiva a la cabeza, llevan desarrollando sus actividades 67 años de manera ininterrumpida, lo que la convierte en la peña flamenca más antigua del mundo.
La peña Juan Breva se basa en tres principios firmes: “estudiar e investigar con ambición científica la materia del flamenco, velar por su pureza e integridad y fomentar la afición al arte flamenco, ya que de su conocimiento puede nacer su apreciación”.
Luis Luque, actual presidente de la peña, es un amante del flamenco comprometido en cuerpo y alma con los principios anteriormente mencionados. Hemos tenido la oportunidad de charlar con él de manera distendida y le hemos planteado las siguientes preguntas.
R.C.: Planteáis la escucha como un arte y, claramente, esta no es posible sin el silencio. No puede ser entonces un silencio cualquiera el que acompaña a esa escucha que aspira a convertirse en arte. He visto en vuestros estatutos que lo denomináis silencio elocuente. ¿Qué es para ti un silencio elocuente?
L.L.: El respeto, no sólo en la vida, debe ser innegociable, y por medio del elocuente silencio, como refieren nuestros estatutos cuando hablamos de la audición de discos o de cante en vivo, reverenciamos lo que estamos escuchando. Nos puede gustar más o menos, pero lo respetamos de esta manera. Se trata de una escucha activa.
Escuchar es oír con atención. Mucha gente confunde estos verbos (oír y escuchar), pero no tienen nada que ver. El aficionado que se precie, debe prestar atención a lo que oye, en silencio, más para disfrutar que para censurar, pero si fuera necesario, también, ya que velamos por su pureza e integridad y defendemos su esencia de esta manera. En cualquier caso, igual que no interrumpimos a nadie cuando nos habla, y esperamos a que termine para responder o para intervenir, con el ánimo que sea, escuchamos el cante y el toque hasta que finaliza la última nota. Después, son libres el comentario y/o la crítica, como decía antes. Pero siempre en un ambiente familiar y con afán instructivo.
Tengo una batalla personal con amigos que no son aficionados y que me piden que ponga algo de flamenco, a veces, como música de fondo… Me subo por las paredes… El flamenco no es hilo musical; cuando alguien te está contando penas, pasiones o alegrías, no le ignoras, como se hace con la música ambiental. Te implicas, le apoyas, le acompañas. Pues el flamenco es igual. O al menos así lo entiendo. Y fíjate que digo yo y no la Peña, porque hoy somos 221 socios, y cada uno de ellos entiende el flamenco de una forma, y tiene sus gustos, tan respetables como los míos, pero nuestra filosofía como asociación flamenca sin ánimo de lucro es la de guiarnos a todos, en pos de un objetivo común: la valoración del flamenco como cultura, su estudio y su divulgación.
R.C.: En un texto precioso que escribiste, “La voz del flamenco: manifiesto por la juerga”, sostienes que la juerga es el corazón del flamenco. Propones de manera tajante que “[…] el día que se acabe la juerga se acaba el flamenco como fenómeno artístico y cultural. Pasará a ser un fósil, algo para estudiar, pero no para vivir.” A partir de esta propuesta, podrías explicarnos qué es la juerga.
L.L.: En una palabra: comunión. Es una reunión de cabales (no importa si eres artista o no, si sabes cantar, bailar, tocar o nada de nada, basta con la afición). Todos somos uno en ese sacrosanto momento extendido en el tiempo sin “horas, minutos o cuartos”, (como diría el Piyayo) que puedan medirlo. Por eso es tan difícil casar el flamenco con el resto de compromisos sociales o familiares. El reloj no entra en la ecuación. Si surge la magia, hay que fluir (dejarse llevar sin resistencia) con ella hasta donde te lleve…
Es una prioridad para mí, preservar y fomentar la presencia en la Peña, el contacto, las tertulias, que pueden dar lugar, incluso sin pretenderlo, a una juerga. Estas son las mejores.
Como digo, la juerga requiere cierta intimidad, saber escuchar y entregarse al momento presente. Es pura terapia para el estrés, la ansiedad o la tristeza. Fomenta y cultiva la alegría de nuestros corazones. Es una fuente de aprendizaje puro.
Pero ¿cómo comportarse en una juerga? Eso se aprende viviéndolas. Únicamente. ¡Qué difícil es ser un buen aficionado! El aficionado tiene que participar, si no, no hay comunión y se convierte en un espectáculo. Y para eso están los tablaos, que lo hacen mucho mejor que las peñas, como empresas que son. El espíritu flamenco es lo que la peña preserva y lo seguiremos haciendo. Contra viento y marea.
R.C.: Los días 22 y 23 de noviembre se celebran en Málaga las XXIV Jornadas de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis del Campo Freudiano. Por este motivo, esperamos que muchos colegas de diversos lugares vengan a nuestra ciudad en esos días. Si deciden visitar la Peña Juan Breva, ¿de qué actividades podrían disfrutar?
L.L.: La Peña tiene múltiples y constantes actividades, a lo largo del año, más de 600, ya que nuestro Museo de arte Flamenco, abre de lunes a sábado de diez de la mañana a dos de la tarde. Además de eso, sesiones de estudio de los martes, asambleas de socios los viernes (seguidas de flamenco), clases de guitarra y baile, talleres de compás, Jornadas de estudios Flamencos, Concursos de cantes de Málaga, berzas, moragas, almuerzos de aficionados los miércoles, etc. Y su barra está siempre operativa.
No abrimos los días de fiesta.
Dicho esto, salvo que se organice algún encuentro o actividad concreta, en esos días (sábado y domingo) el sábado se puede visitar el Museo que, en sus dos plantas, aglutina una colección expositiva de incalculable valor histórico-flamenco. Y el viernes 21, como todos los viernes, si alguno de vuestros colegas tiene ganas y curiosidad, tras la reunión de socios que es a las ocho de la tarde, puede unirse y disfrutar de un rato de flamenco a partir de las diez y después, ya sabes, rato de cabales.
Poco más que añadir, si gustáis de un posible “rato de cabales”, tenéis las puertas de la peña Juan Breva abiertas para recibiros amablemente.
Por supuesto os animamos a hacerlo, quizás con tiento que las XXIV Jornadas prometen ser intensas.

Peña Juan Breva
- http://peñajuanbreva.eu
- c/ Ramón Franquelo, 4. Málaga
- tel.: 952 22 13 80
- @penajuanbreva
Rocío Cid