Entradas de José Rubio
Insertar al sujeto en el saber
Respecto al malestar subjetivo -síntoma y angustia- el acto analítico produce un cambio de la posición del sujeto1. En principio, la persona que viene a pedir ayuda transfiere e inviste al profesional de un valor libidinal de saber, se le supone saber tratar y resolver el sufrimiento. Así, de entrada, nos encontramos con una transferencia que podemos llamar terapéutica, donde confluyen dos registros, por un lado, una demanda de curación que quiere borrar el síntoma, síntoma reducido a trastorno; pero también podemos encontrar una demanda de saber acerca de lo que le ocurre, donde el síntoma, además de trastorno, tiene valor de mensaje del Otro. El acto analítico, cuando lo hay, supone atravesar tanto el nivel de la demanda de curación, como el nivel de la demanda de saber. Tanto la demanda de borrar el síntoma, como la demanda de interpretar el síntoma (dar un sentido y librarse del malestar) están del lado previo a la entrada al discurso analítico.
La ética y lógica que introduce el acto analítico requiere trasgredir la suposición de saber, suspende la interpretación semántica del síntoma, es la vertiente transgresora del deseo del analista, deseo que se produce -o no- al final del análisis. El acto analítico introduce -por una ficción- no el saber inconsciente que determina el síntoma, cosa que sabemos bien, se trata de introducir al sujeto en el saber inconsciente. Es decir, insertar el sujeto en el Otro (Sujeto supuesto Saber), y en tanto -lo presento de un manera muy resumida- para el psicoanálisis el Otro no existe, es decir que situamos en la estructura el S(Ⱥ), el Sujeto supuesto Saber corresponde al objeto a lacaniano, es del orden del imposible lógico, innombrable respecto del saber.
Insertar -Lacan llama a esta acción un fingimiento del analista- el sujeto al saber cambia todo, es el acto de cruzar el Rubicón. Al respecto cabe hacer alguna consideración sobre el tema que nos ocupa: 1) Las terapias psicológicas, prácticamente todas, se basan en la escucha y utilizan la interpretación semántica -tratan de dar sentido a los síntomas desde las más variopintas teorías sobre la subjetividad. En este sentido atribuyen un saber, el síntoma como mensaje, pero vacían el sujeto de este saber. 2) Insertar al sujeto en el Otro no es equivalente a suponer una falta, mejor dicho, un agujero en el saber inconsciente. La entrada en el discurso analítico consiste, al contrario, en suponer un sujeto en este lugar del agujero del saber. Si bien coinciden en la estructura el lugar del sujeto del Otro con el agujero de saber, conviene no confundirlos en la operación que posibilita el análisis, pues tanto la entrada como en la salida del dispositivo, no está referida la falta, se pone en juego más bien el objeto pulsional. 3) Abordar el síntoma, la angustia, la inhibición, sin el acto analítico, es decir desde la terapéutica, supone vaciar de sujeto al Otro -la denuncia de los colectivos de salud mental de que la psiquiatría y psicología son medios de dominación, están apuntando al retorno del sujeto del saber en lo real-social, la victimización.
Estas consideraciones sitúan, al menos tres puntos que se traspasan respecto al síntoma y la angustia -tema del eje de este artículo- y tienen su operador en el acto analítico.
Para terminar, aportaré alguna referencia: Tomaré una frase de Lacan de su reseña del Seminario El acto psicoanalítico, donde dice: “Que haya inconsciente quiere decir que hay un saber sin sujeto”2. La frase viene a continuación de algo principal, Lacan lo llama, el escándalo del acto analítico: “la falla vislumbrada del sujeto supuesto saber”3. Es un escándalo porque el acto analítico del analista instala -como si existiera- un sujeto al saber inconsciente.
José Rubio
Notas:
- Cosenza, Doménico. “El acto analítico”, Jaques Lacan y el problema de la técnica en psicoanálisis. Gredos RBA, Barcelona 2008, p. 139. ↑
- Lacan, Jaques. “El acto psicoanalítico”, Otros escritos. Paidós, Buenos Aires, 2012, p. 395. ↑
- Ibíd., p. 395. ↑