Hacer posible el acto analítico

Mi experiencia como psiquiatra, es decir como un profesional al que se le supone ser poseedor de un saber “científico”, de un saber sobre el sufrimiento psíquico, tanto en la Sanidad pública como en mi consulta privada me ha permitido constatar como muchos pacientes llegan, o son traídos a la consulta siendo portadores de un diagnóstico que les da un nombre para el Otro, nombre que las más de las veces es tomado como un rasgo identitario.

Así, su presentación me llamo tal y tengo (por ejemplo) un trastorno límite de la personalidad casi se escucha como un yo soy mi diagnóstico.

En este contexto la petición, si la hay, suele ser la de que se constate la pertinencia del diagnóstico, que se constate que ese es su nombre, el nombre que recoge todo su malestar y que se corresponde con ese saber del Otro del que así se convierte en portador. De este modo su diagnóstico, convertido en esta suerte de nombre propio le permite al paciente, que no sujeto, plantear su malestar como una especie de cuerpo extraño que lo habita y que desea que se silencie para poder seguir viviendo en su ignorancia de sí mismo, en una historia que es la de sus síntomas y no la propia y cuya causa la quiere ajena, de seguir viviendo, en definitiva, en una inocencia que con su sufrimiento se ha perdido.

Esta petición entiendo que debe ser escuchada como el deseo del paciente de permanecer, como dice Lacan, en exclusión de sí mismo para existir como objeto de la ciencia1 e ignorar así su condición de sujeto que se sitúa como en banda de Moebius respecto de su condición de enfermo.

Para seguir con mi razonamiento, quisiera traer una cita de G. Canguilhem, extraída de un artículo de Monique Liart: “Hay que reconocer que no puede haber homogeneidad y uniformidad en la atención de la enfermedad o del enfermo y que hacerse cargo de un enfermo no supone la misma responsabilidad que la lucha contra la enfermedad”2.

Es decir, que llegados a este punto hay que decidir, o al menos plantearse la alternativa entre hacerse cargo de la enfermedad o prescindir del diagnóstico, que no negarlo, y proponer al paciente hacerse cargo de ser sujeto de su malestar, aceptando que esta disyuntiva tiene como consecuencia bien el proponerse como portador de un saber “científico”, bien el tener que apearse de la vanidad de dicho saber y permitir no ser sujeto más que de un saber supuesto. Dicho de otro modo, hay que decidir entre responder a la petición de tratamiento del paciente o favorecer una posible emergencia de una demanda por parte del sujeto.

¿Cómo hacerlo? Evidentemente negar el diagnóstico o no hacerse de entrada cargo de él no es una opción ya que a lo que suele conducir es a la huida del paciente. Tampoco podemos pensar en un psicoanálisis para todos ni en una regla siempre efectiva. Muchas veces una nueva cita la semana siguiente, es decir, mucho antes de lo que el paciente calcula como lo que cabe esperar, o la pregunta, habitual en la anamnesis de la medicina hipocrática, y actualmente perdida con el predominio de las “máquinas de emitir diagnósticos”, de a qué atribuye el paciente su propio malestar suelen permitir una cierta rectificación subjetiva. Esto puede permitir la apertura de una escena en la que la escucha del psicoanalista se haga posible, en la que el paciente pueda pasar de inicial me trajeron a su consulta a un “yo llego allí”3 que, como señala Eugenio Díaz4 hay que considerar como la fórmula mínima de un acto, “acto que acontece por un decir a partir del cual el sujeto cambia”5.

A partir de aquí el analista deberá hacerse cargo de las consecuencias de su acto, especialmente de la emergencia de la transferencia.

Francesc Roca

 

Notas:

  1. Lacan, Jacques. “La ciencia y la Verdad”, Escritos II. Siglo XXI, México, 1997, pp. 840-856.

  2. Liart, Monique. “La forclusión du sujet dans le discours médical”, La Cause freudienne, n. 42. ECF, 1999, pp. 46-51.

  3. Lacan, Jacques. “El acto analítico”, Otros escritos. Paidós, Buenos Aires, 2012, p. 395.

  4. Díaz, Eugenio. “’Yo llego allí’. Sobre el acto analítico y el deseo del analista”, El Psicoanálisis, nº 33. ELP, Barcelona, 2018, p. 101-107.

  5. Lacan, Jacques. “El acto psicoanalítico”. Op. cit., p. 395.