La Coracha de Málaga

La organización de las XXIV Jornadas de la ELP prosigue a buen ritmo. Como sabéis, el hotel que las albergará es el NH Málaga, situado en un antiguo barrio llamado El Perchel, en una zona céntrica de la capital.

Los nombres con los que el hotel denomina las diferentes salas que vamos a utilizar en el transcurso de nuestras reuniones son topónimos referidos a distintos lugares muy reconocibles de nuestra ciudad, entre los cuales uno resulta de particular interés: la sala Coracha, que se dedicará al guardarropa y a las gestiones de secretaría.

Como es sabido, una coracha es un pasillo fortificado compuesto entre dos muros paralelos, que en Málaga servía para comunicar el Castillo de Gibralfaro, la zona militar, con la Alcazaba, zona palaciega o residencial.

Lo peculiar de la coracha malagueña fue la construcción de un barrio de carácter popular, con el mismo nombre, que fue símbolo de la ciudad durante mucho tiempo, donde las casas parecían trepar por su adaptación a la topografía del terreno en el que se habían construido. Una arquitectura de carácter vernácula, de ejecución doméstica y humilde, que se levantó a base de material reutilizado procedente de la misma zona.

A pesar de la oposición y crítica ciudadana, el barrio fue demolido a finales de los años noventa, por lo que en la actualidad solo permanece vivo en la memoria de algunos. A pesar de su desaparición, la zona tiene un particular encanto y su luz al atardecer os resultará inolvidable. El lugar cuenta además con otro aliciente, la casa de vinos La Odisea, un enclave que se resistió a ser destruido, y que os animamos a conocer.

La Coracha de Málaga en 1876, de Germán Álvarez Algeciras

 

Blanca Fernández

Responsable Comisión in situ