El acto analítico, sin medida pero no sin lógica
Es en el Seminario 14, La lógica del fantasma, donde Lacan se propone “plantear los primeros trazos de una situación lógica del acto en calidad de tal”1, tras haber formulado una inversión del cogito cartesiano y desarrollado sus implicaciones. Se trata de revelar la naturaleza del Yo que instaura la fórmula cartesiana y de localizar el surgimiento del sujeto. Posteriormente, Lacan dedicará el Seminario 15 al acto psicoanalítico.
En el Seminario 14 Lacan distingue entre el ello y el inconsciente, y lo hace a partir de retomar la fórmula freudiana Wo Es war, soll Ich werden, usualmente traducido como “donde ello estaba, el Yo debe advenir”. Lacan corrige esta traducción por la de “es donde ello era que debe devenir Ich». Pero la cuestión clave es que este Ich no es el das Ich de la segunda tópica freudiana, no es el Yo. Aquí se trata del sujeto. Por tanto, la lectura que Lacan hace es la siguiente: “donde ello era, debo devenir- como sujeto”2.
Sirviéndose de las figuras topológicas, en especial de la banda de Moebius, pone de relieve que es el corte que se opera en el doble bucle de la repetición el que da lugar a la producción de un sujeto. Introduce así una nueva teoría de la causación del sujeto, que se diferencia de la desarrollada en el Seminario 11, donde oponía alienación y separación. Aquí se trata de alienación y repetición.
Siguiendo esa fórmula, la tesis de fondo que Lacan va a desarrollar es que el sujeto surge del acto del analista, que opera como un corte. De ahí que lo importante no es tanto la definición de acto como sus consecuencias. Es por las consecuencias, por las mutaciones que se producen, que se podrá dar cuenta del acto.
Lacan lo figura sobre la banda de Moebius. Toma esta superficie como simbólica del sujeto debido a que está constituida únicamente por un borde3. Muestra que, al aplicar un corte mediano (a lo largo del centro longitudinal de la banda), se produce un cambio de estructura de la superficie inicial. Tras un acto de corte, dependiendo de dónde se produzca este, se pueden producir diversos efectos: cambio de estructura, en la superficie, o no cambio… Esto ofrece modelos, dice Lacan, para distinguir la incidencia del acto en las mutaciones del sujeto4.
Por tanto, el acto tiene consecuencias de emergencia de sujeto. Un sujeto que es ético y no óntico. En este sentido, una acción del analista, que podemos considerar en su más vasta gama, puede tener efecto de acto si produce una emergencia de sujeto.
Se abre así otra perspectiva para considerar el clásico acto fallido como acto logrado: fracaso de la consistencia del yo, logro de la emergencia del sujeto.
En este contexto se entiende el valor de la operación de inversión del cogito cartesiano que Lacan realiza en el Seminario 14, y su relación con el concepto de acto. De hecho, Lacan diferenciará el acto del pasaje al acto o del acting-out sirviéndose de su reformulación del cogito y su distribución sobre el cuadrado de Klein.
En efecto, cuando Lacan propone que el cogito ha de leerse como “No pienso, soy”, subraya la alienación y el precio de desconocimiento que el Yo paga para obtener un falso ser. En esa elección forzada, el saber del inconsciente es rechazado. Será el acto analítico que cumple el analista el que permitirá la apertura del campo del inconsciente5.
El acto aparece, entonces, sin medida, no solo por sus consecuencias incalculables a priori, sino en tanto apuesta susceptible de tocar un real. El recurso de Lacan a la topología y a la lógica matemática en el Seminario 14 se inscribe en la perspectiva del pasaje de lo simbólico a lo real en su enseñanza. En efecto, Miller destaca que “este pasaje en la lógica matemática no corresponde a la medida, a la cantidad y al número. Es de un orden absolutamente diferente”6. La apuesta de Lacan es que, si el acto es sin medida, no es sin lógica, una lógica de la que el sujeto, en todo caso, solo podrá dar cuenta a posteriori.
Silvia Grases
Notas:
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Lacan, Jacques. El Seminario, libro 14, La lógica del fantasma. Paidós, Buenos Aires, 2023, p. 156. ↑
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Ibid., p. 84. ↑
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Ibid., p. 157. ↑
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Ibid., p. 160. ↑
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“l’acte psychanalytique proprement dit, c’est le psychanalyste qui l’accomplit, en ouvrant à cet analysant le champ dit du «sujet supposé savoir» où se déchiffre l’inconscient”. Miller, Jacques-Alain. Le Séminaire, livre XV, L’Acte psychanalytique. Contraportada. Seuil, París, 2024. ↑
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Miller, Jacques-Alain. “A merced de la contingencia”. Consecuencias, n. 2, 2008. ↑