El punctum del acto analítico
«Aquello que la fotografía reproduce al infinito únicamente ha tenido lugar una sola vez, la fotografía repite únicamente lo que nunca más podrá repetirse existencialmente»1.
Roland Barthes, en su ensayo La Cámara lúcida, extrae el concepto de studium, en relación a aquello de la imagen que representa y despierta acerca de los intereses culturales; se refiere a la fotografía que instruye sobre la referencia. Pero Barthes, define otra dimensión en la fotografía, que denomina punctum. El punctum, es precisamente, aquel detalle que atrae o que hiere, que perturba.
Es interesante dejarse orientar por este concepto de punctum, porque es aquella perla que hace única esa fotografía. El punctum es la escansión, lo que hace mancha en el cuadro, tomando una referencia a Lacan del Seminario 11. Es del orden de la herida, pinchazo, puntuación. Lo interesante, nos dice Barthes, es, que es del orden del encuentro azaroso. Es aquello que conmueve, la tyché, la ocasión, lo real en su expresión infatigable. Lo que hace que la foto sea » tal foto», «esa foto” y no la foto.
Lacan en el Seminario 11 refiere que la tyché “es el encuentro con lo real. Lo real está más allá del automatón, del retorno, del regreso, de la insistencia de los signos a que nos somete el principio del placer”2.
Interesa pues, “la idea del tiempo que pasa; del tiempo que ha pasado; de lo que pasó hace ya tiempo. La (re)presentación del olvido y la memoria. El recuerdo. La presencia del pasado. El retorno de lo olvidado. Lo que no puede olvidarse. Lo que no deja de olvidarse. El recuerdo del olvido y su memoria. Lo que no se deja recordar”3. Porque todo acto psíquico, de entrada, es inconsciente, es decir a-temporal.
En L´Etourdit, Lacan, articula el primer encuentro del sujeto con el Uno, el goce, la marca, el impacto del significante en el cuerpo, entonces, la repetición, la iteración, más bien, que queda tras el borramiento de esa marca. Ese Uno, que siempre queda fuera, al final sería un acontecimiento a descubrir, ese punto exterior de ex-sistencia.
En el Curso el Ser y el Uno, en la clase XI, Miller nos orienta entonces acerca de cómo el síntoma perdura, itera, después de la interpretación, en tanto no es la interpretación por la vía del sentido, sino de un más allá de la interpretación, una vez, una vez desvanecidos los espejismos que se disipan en el des-ser4. Más allá de la semántica de los síntomas, hay la pura reiteración en lo real del Uno del goce; el síntoma itera, desde un punto de fijación, de fixierung, del Uno de goce, que vuelve siempre al mismo lugar.
Así pues, ¿el acto analítico sería del orden del punctum?
Fabiana Lifchitz
lifchitzshilmanfabiana@gmail.com
Notas:
- Barthes, Roland. La cámara lúcida. Nota sobre fotografía. Paidós, Buenos Aires, 1990, p. 31. ↑
- Lacan, Jacques. El Seminario, libro 11, Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. Paidós, Buenos Aires, 1991, p. 62. ↑
- Giner, Xavier. “Entre náufragos: notas sobre fotografía, arte y psicoanálisis”, Las tres estéticas de Lacan (psicoanálisis y arte). Del Cifrado, Buenos Aires, 2011, p. 149. ↑
- Miller, Jacques-Alain. “Más allá del pase”, Freudiana, n. 69. ELP, Barcelona, 2013, pp. 7-15. ↑