La base del teatro es la poesía

Letras Lacanianas* conversa con Pablo Rosal, poeta, actor, dramaturgo y director de escena que ha participado anteriormente en actividades de nuestra Escuela. La primera vez, en noviembre de 2022, fue invitado a un encuentro organizado por la Biblioteca de Orientación Lacaniana de Madrid sobre “Teatro y locura” y en las XXII Jornadas de la ELP “Lo que hablar quiere decir”, intervino en un coloquio con otros escritores y poetas y pudimos disfrutar de la representación de un fragmento de su obra Los que hablan.

Letras Lacanianas. En el argumento de las Jornadas decimos: “Nuestra época vive bajo el imperativo de la transparencia, la exigencia de visualización permanente y de satisfacción inmediata”. Y, por otra parte, leyendo el prólogo que haces al libro en el que está publicada tu obra Los que hablan nos encontramos con: “Nada se antoja más importante en nuestro tiempo que practicar el único género teatral válido en el siglo XXI: la probatura, la indómita duda, el vivo fracaso, compartir el develamiento […] Necesitamos un escenario que no sepa, que no sea experto en algo”.

Creemos que tanto tu planteamiento acerca del teatro como el nuestro sobre el acto analítico tratan de alejarse de esos imperativos de la época. En ese mismo texto, un poco más adelante dices: “Necesitamos ya desesperadamente hablar con grieta y de la grieta”. ¿Podrías hablarnos de ello?

Pablo Rosal. El término “grieta” lo he incorporado como lenguaje mío para entenderme, pero lo tomé de Roberto Juarroz. Habla de que el poeta es un “cultivador de grietas”. Es muy bonita esta idea, va buscando las caídas, los fallos…

LL. Está en consonancia con conceptos que también manejamos nosotros: la falta, el agujero, el no todo…

PR. Claro. La lectura del texto de vuestras jornadas me hace pensar en la literalidad de nuestro mundo actual, en la falta de espacio interno de las cosas. Hemos reducido al mundo a una sola experiencia y entonces ya no hay un terreno, ya no hay un viaje. Hemos reducido el tiempo, la espera, la maceración de las cosas. Hoy en día trabajar la duda y el error, la probatura y el fracaso es un alegato de este espacio interior que históricamente el ser humano se está negando debido a su obsesión por la eficacia.

Considero que hoy en día el teatro es un último refugio de resistencia donde uno puede deshacer la vida, descaminarla, volverla a hacer.

Ahí la probatura se convierte en algo fundamental y hacerla a la vista, compartirla. Es el último lugar de reunión de la comunidad donde el ser humano se encuentra con el ser humano para compartir la duda, para compartir el error.

Hay algo en el teatro que se resiste a este mundo dominado por la estadística.

 

*Fragmento de la entrevista realizada por Pilar Berbén y Carmen Bermúdez para Letras Lacanianas nº 29: El acto. Cruzar el umbral.

Entrevista completa en la revista que podrán adquirir en la librería de las Jornadas o suscribirse en: suscripción@letraslacanianas.com