Del silencio al acto

En el texto que escribió para este eje Irene Domínguez, comenta a propósito de autorizarse en el ejercicio del psicoanálisis que es algo que sucede en distintas escansiones en un recorrido que “se cuece a fuego lento”. Impregnado de la idea de cocción entro en Silet, curso de Miller recién salido del horno. Cocer se define como el proceso de someter algo al calor, ya sea en agua hirviendo, vapor o un horno, para hacerlo comestible o modificar su estado. La actividad de mantener el silencio propia de la posición analítica funciona como la aplicación de calor. Al calor del silencio el goce destaca en los dichos del analizante y la interpretación permite abrirlo a una lectura. El recorrido está dirigido a modificar el estado de los goces.

Y ¿qué función cumple el silencio? ¿qué hay de las afinidades entre éste y el goce? En Silet Miller explora la cuestión. La palabra desfallece ante el silencio, pero también ante el goce. El analista calla y las mujeres guardan silencio sobre lo que atañe a su goce más allá. Miller afina sobre este silencio del analista: ha de “mantener el silencio, aunque hable”. Hable o no su posición “se asienta en un silet1. Se abstiene de interferir añadiendo ingredientes de su cosecha permitiendo que el sujeto se cocine a partir de sus propios dichos.

“Sobre fondo de silencio irá tomando relieve lo que el sujeto calla al hablar, e incluso el vacío en el que se asienta el sentido”2 ¿Forma parte este guardar silencio del acto psicoanalítico? ¿O es sólo el escenario que lo permite? En el Seminario 15, Lacan se pregunta: “¿Qué es propiamente hablando el acto psicoanalítico, es la interpretación? ¿O es el silencio? O lo que sea que ustedes quieran designar entre los instrumentos de la función”3. Parece apuntar al silencio como un ingrediente más de un acto para el que no hay receta.

El analizante hace y deshace y el analista deja hacer, marcando el recorrido con sus actos. Al llevar adelante la cocción el tiempo necesario se efectúa una separación. Miller dice sobre la cura: se produce “una descomposición de la estructura del yo. […] Las experiencias de impotencia, de satisfacción o insatisfacción se van yendo y así el yo, de algún modo, se va como pelando”4. Es interesante la idea de la peladura como lo que se desprende en la cocción. El yo se pela y el caldo del Otro se reduce.

El acto implica entonces desprenderse del Otro. El significante despegarse me lleva al momento de disolución de la Escuela en 1980. ¿Se puede considerar éste como un genuino acto psicoanalítico con la Escuela en el lugar del analizante? ¿O es una acción que responde a un cálculo?

En su ultimísima enseñanza Lacan se encamina hacia el silencio. Miller señala la idea expresada por Lacan en su Seminario 24: «Lo ideal sería en suma acabar con lo simbólico […], no decir nada”5. Llega a ese punto en el esfuerzo por sacar el psicoanálisis de la vía del sentido. En sus últimas clases hace y deshace nudos en la pizarra en un fondo de silencio. Entonces llega el acto sorpresa: la carta de disolución. Lacan juega con el significante d´écolage que resuena con École, colle y decoller; Escuela, cola y despegar. Pela la Escuela, despegando (o desescuelando) a los adheridos a un grupo que hacía obstáculo al discurso. Lacan compara las instituciones analíticas con la iglesia o el marxismo, es decir, con aparatos difusores de sentido. Con su acto Lacan apunta a despegar ese sentido que obtura el vacío donde la Escuela debería asentarse. Separa y libera de un Otro establecido que sabe.

“Que los psicoanalistas no lloren aquello de lo que los alivio. La experiencia, yo no la abandono. El acto, les doy la oportunidad de hacerle frente”.6

Al hacer frente al acto, el sujeto sale transformado. “El acto psicoanalítico corresponde al analista y el hacer al analizante”7. Con su acto desanuda la Escuela y abre la posibilidad de otro anudamiento cuando a continuación solicita nuevas adhesiones. “A ustedes les toca desprenderse de la escuela para alcanzarme”8.

Pero todo acto se desvela como tal a partir de sus efectos. Ese mismo año declara satisfecho en Caracas: “Se habrán enterado del problema que tuve con mi Escuela de París. Lo resolví como se debe […]. Todo lo obtenido desde entonces me confirma que hice bien”9.

Carlos Montero Troáns

montero_troans@yahoo.es

 

Notas:

  1. Miller, Jacques-Alain. Silet. Paidós, Buenos Aires, 2025, p. 13.

  2. Canedo, Laura. “Del trabajo analítico al deseo del analista”, 2025. 

  3. Lacan, Jacques. El acto psicoanalítico. Clase del 15 de diciembre de 1967. Inédito.

  4. Miller, Jacques-Alain. Silet. Op. Cit., p. 27.

  5. Miller, Jacques-Alain. El ultimísimo Lacan. Paidós, Buenos Aires, 2014, p. 212.

  6. Lacan, Jacques. “Carta al diario Le Monde”. Ornicar? n. 20-21. Lyse, Paris, 1980, p.13.

  7. Lacan, Jacques. El Seminario, libro 15, El acto psicoanalítico. Clase del 29 de noviembre de 1967. Inédito.

  8. Lacan, Jacques. “Alocución pronunciada por Lacan en el P.L.M. Saint Jacques”. 15 de Marzo de 1980. Inédito.

  9. Lacan, Jacques. El Seminario, libro 27, Disolución. Clase del 12 de julio de 1980. Inédito.