“El “lo escucho”…
“El “lo escucho” absoluto del analista está aquí para suscitar en el sujeto, por medio de la puntuación, su escucharse hablar. Lacan resume la diferencia diciendo que es necesario que el sujeto deje de dirigirse al otro (con minúscula), al otro que es su semejante, para dirigirse, en su sesión analítica, al Otro (con mayúscula), en el cual se borra la identidad personal del analista. (…) es necesario que un analista cualquiera dé el soporte de su presencia y su cuerpo a esta idealidad”.
Miller, Jacques-Alain. Seminarios en Caracas y Bogotá. Paidós, Buenos Aires, 2015, p. 573.
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